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¿COMO JUDAS O COMO PEDRO?

¿ERES COMO JUDAS O COMO PEDRO?

Jesús dijo de Judas:



Mateo 26
24 A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.


Y Jesús dijo a Pedro:

Juan 21
18De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.


Esta meditación es más que nada un llamado a la reflexión cristiana. Para que cada uno considere su corazón y su verdadera disposición para el Señor.
En mis primeros años de cristiano un anciano se acercó a mi con estas preguntas: ¿Quieres ser discípulo del Señor Jesús?,… pero, ¿Ya sabes como es tu corazón?,… ¿A quien te pareces más, a Pedro o a Judas Iscariote?,… ¿Qué estás realmente buscando particularmente para ti en el Camino del Señor?.

Intentaré volcar esto mediante preguntas y cuestiones de primera a segunda persona. Puedes tomarlo como bien consideres. Esta meditación se basa en considerar lo que queremos mediante las actitudes de dos de los discípulos que tenía el Señor Jesús, Pedro y Judas Iscariote.

Quienes han leído en profundidad los Evangelios detectarán entre los discípulos del Señor dos polos opuestos, lo cuales son Judas y Pedro.

Judas Iscariote se encargaba de la administración económica del grupo y de velar por ciertos intereses públicos, él llevaba “la bolsa”, por lo tanto era el que debía hacer las compras, buscar hospedaje, considerar gastos y esa clase de cosas (Jn 13:29) y esto implica que tenía capacidad para hacerlo, pero su corazón era ladrón.

Pedro, en cambio, era de un carácter más rudo, del tipo esforzado y valiente que siempre ha querido figurar como el favorito. Pedro era sincero, honesto aunque también le gustaba alardear.

Pues bien, ¿A quién nos parecemos?. Déjame hacerte esta pregunta:

eres como Judas?
Es tu corazón sincero o como el de Judas?, antes de responder lee lo siguiente:

Judas Iscariote, el hijo de Simón (Jn 12:3) estuvo con Jesús, escuchó a Jesús, creyó, se bautizó, fue elegido por Jesús (Mt 10:4), predicó, vio milagros, hizo milagros, pero esto no llenaba ni sustituía el verdadero designio de su corazón. Le gustaba el dinero, quería tener el control, quería poder, y evidentemente el Evangelio no pudo llenar ese vacío que quedaba por su amor al dinero, el Evangelio no le alcanzó para derrotar su más profunda y oscura ambición.
¿Qué esperaba Judas de Jesús?. Si Jesús es el Mesías, el Rey de Israel, obviamente Judas se postulaba para contador y administrador del Palacio; Judas pensaba que después que coronen a Jesús, él recibiría un excelente salario y un excelente estilo de vida para él, consideraba que servir al Señor era la puerta a la prosperidad económica en este mundo, (de hecho muchos líderes religiosos estiman lo mismo). Pero Judas comenzó a ver que estar con Jesús era dormir en hospedajes baratos, a veces en los montes o montañas o en el campo; Seguir a Jesús era andar a pie casi todo el tiempo, Jesús no usaba carro, no montaba caballo o camello, todos sabemos que montó sobre un asno para entrar a Jerusalén; Para peor Jesús hacía los milagros de manera gratuita, sin cobrar un solo centavo, luego se la pasaba predicando hasta el anochecer y cada vez que Jesús enviaba a los discípulos a hacer lo mismo debían también hacerlo gratuitamente (Mt 10:8)…, en fin, la cuestión es que Judas no halló lo que realmente estaba buscando y se decepcionó y ya en el tercer año comenzó a buscar la manera de entregarle y recuperar algo de dinero después de haberle servido tanto tiempo.

Fue este Judas quien dijo a Jesús:
¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?” (Jn 12:5)
Pero, ¿porqué lo dijo?: Judas mostró su gran eficacia (como hábil contador) por conocer de precios, números y valores y mostró también su conocimiento eficaz para justificar su pretensión y con esas palabras enredó a otros que hallaron apropiada las palabras de este ambicioso ladrón (Mt 26:8-9). Justificaba el dinero para los pobres la actitud de Judas?. Pues bien, considera ahora, ¿Cuantos falsos ministerios se levantan en las congregaciones y usan este mismo principio ambicioso y traicionero? ¿Cuantos que de la misma manera y con el mismo corazón emprenden con gran esfuerzo y arrastran a otros con palabras fingidas a hacer cosas tales como campañas, show cristianos, comedores, fundaciones, asistencia social, etc buscando cualquier pretexto para justificar un estilo de vida basada en la ambición y en una vida que consiste en vivir de esa “bolsa” por la que no trabaja? Recogen y dan pero se quedan con la mejor y mayor parte y se enriquecen abiertamente en presencia de todos.

Al final Judas traiciono a Jesús entregándolo por unas treinta piezas de plata, y su arrepentimiento no le alcanzó y su fin amargo fue la horca.

El lucro es siempre el motor que anima el corazón de los “cristianos” ambiciosos a emprender falsos ministerios. Cuando se trata de dinero, la avidez se posesiona y las pasiones más oscuras y profundas (música, fama, popularidad, reconocimiento) se justifican como servicios al Señor cuando a la verdad solo muestran su amor por “la bolsa”. Es triste ver sobre todo en la juventud a los pobres ignorantes ser arrastrado por este pensamiento y utilizados para comercializar.

Miqueas 3
10 que edificáis a Sion con sangre, y a Jerusalén con injusticia. 1 1Sus jefes juzgan por cohecho, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y se apoyan en Jehová, diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros.

¿Cuantos hoy en día ofrecen su oración y súplicas por dinero?; ¿Cuantos ministerios, instituciones, edificios y religiones se han levantado con el principio fundamental de Judas?

En las Escrituras figuran ejemplos de personas que por amor al dinero vendieron su fe.

1 Timoteo 6
10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

Por eso, antes de servir a Jesús, debe saber ¿Cómo es tu corazón? y ¿Qué esperas recibir?. ¿Qué tanto te pareces a Judas?.

No seas como Judas, y no te dejes atrapar por Judas, nada justifica ningún medio evangelistico para obtener dinero y dárselo a los pobres, pues tu fin será como el de él.

¿Como Pedro?
Muchos quieren ser como Pedro y muchos a la verdad son como Pedro pero no en lo mejor sino en lo peor de su actitud.

El simple y poco conocimiento intelectual del Evangelio, sin que se convierta el corazón, es contraproducente para los cristianos no desarrollados, porque esto le pueden llevar en dos pésimos caminos o sentidos contradictorios entre sí, y mucho de esto se suele ver en los cristianos de hoy.
Por una parte puede que el mero conocimiento no desarrollado vuelva con el tiempo al cristiano una persona insensible, quejosa, murmuradora, religiosa, profana, perversa y sin amor, aunque él mismo no se considere como tal. Bastará un simple criterio que avergüence su intelecto para que este reaccione y sin darse cuenta muestre su rechazo a las personas que lo exhortan.

Por otra parte puede que cuando se ponga a prueba el poco conocimiento y el amor de cristiano lo lleve a si mismo a negar al Señor.
Tal es el caso de Pedro que realmente amaba mucho y era genuino su amor a Jesús y en ocasione dijo: ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna (Jn 6:68), “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mt 16:16) pero por su poco conocimiento, por su poca entrega temió la cruz, temió por su vida, no la quiso entregar. Y vemos como rehusó confesar a Cristo en medio de las filas enemigas.
Pedro se había jactado anteriormente de lo que haría por el Señor “Mi vida daré por ti” (Mt 26:33; Jn 13:37), pero no era esa valentía lo que el Señor necesitaba sino su despojo, su vida, el Señor no necesitaba que Pedro sacara valientemente su espada e hiriera a aquellos que querían tomarlo (Jn 18:10), pero si necesito que hubiera estado de rodillas y que hubiera velado y orado cuando el Señor se lo pidió y él solo se durmió profundamente (Mr 14:32-40).

Muchos cristianos hoy en día se jactan de su amor a Cristo pero siguen a Jesús de lejos como lo hizo Pedro (Mt 26:58), muchos que cantan alegre los himnos como hizo Pedro (Mt 26:30) y luego se calientan en el fuego del patio de los religiosos y extraños; Y finalmente maldicen y juran no conocer a Jesús a sus amigos, parientes, compañeros de trabajos, etc (Mt 26:74).

Cuantos que de boca alaban y de buena disposición se congregan pero durante el resto de la semana se comportan igual que los paganos e idolatras del mundo buscando las mismas cosas que buscan los del mundo, ¡Que trágico y terrible para tí! si eres como ese tipo de Pedro.

¿Cuanto hay de lo peor de Pedro en ti?.

Como gallo que cantó y mostró la verdad de Pedro, sean así estas palabras para que lamentes, llores, y te purifique y cambies, pues no es tarde.
Si realmente amas al Señor, conviértete al Señor, Jesús llamó otra vez a Pedro, lo llamó por su amor (Mr 16:7) y esta vez Pedro se despojó de todo, incluso de su vida (Jn 21:15-19).

Pero cuidado no vuelvas a dejar que el gallo cante otra vez.

Observación final:
Ahora bien, si confrontamos estas dos actitudes entre sí, podemos concluir que Pedro de haber sabido la intención de Judas, habría sacado a puntapiés a Judas y lo hubiera expuesto como traidor ante todos; Pero si Judas no se hubiera ahorcado le hubiera refregado en la cara que su negación no es tan diferente a su traición.

La diferencia está en lo que cada uno tenía en su corazón, ambos amaban a Jesús, pero  a Judas le venció su ambición y fue desechado, mientras que a Pedro le faltó el conocimiento y la entrega de su voluntad al servicio del Señor. Judas murió y Pedro tuvo una nueva oportunidad.

Servir al Señor Jesús, no es organizar un evento con rótulo cristiano para pasar la bolsa; Servir al Señor no es hacer un concierto musical o de bailes o de disfraces para sacar provecho cobrando entradas o solicitando “ofrendas”. Eso NO es servir al Señor.

Servir al Señor Jesús no es una vida de placer, de viajes en primera, de hoteles caros, de limusinas, de alquieleres de grandes estadios, eso hacen todos los que tienen el corazón de Judas.

Observen el ejemplo de Jesús y de los apóstoles:

Mateo 8
18 Viéndose Jesús rodeado de mucha gente, mandó pasar al otro lado. 19 Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas. 20 Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.

Romanos 8
35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.

1 Corintios 4
11 Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija. 12 Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos. 13 Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.

2 Corintios 11
23 ¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. 24 De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. 25 Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; 26 en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; 27 en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; 28 y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias. 29 ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno?

Filipenses 4
11No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.


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